06 noviembre 2011

RSC: hacia un nuevo modelo empresarial

RSE RSC
RSC (Responsabilidad Social Corporativa) o RSE (Responsabilidad Social Empresarial). O lo que es lo mismo: la integración voluntaria, por parte de las empresas, de la preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores.

Contrariamente a la creencia "popular", la RSC afecta a todo tipo de organizaciones, independientemente de su tamaño, actividad o ubicación. Aunque, si bien es cierto que en el caso de pequeñas y medianas empresas son menos los recursos de que disponen para desarrollar una política de responsabilidad social, no significa que estén exentas de ello ya que en mayor o menor medida también impactan (tanto positiva como negativamente) en los grupos y comunidades en los que se enmarca su actividad.

Hacia un nuevo paradigma de empresa
Si hay algo que las empresas ya no pueden ignorar es que la sociedad civil empieza a exigir, cada vez más, un mayor control y responsabilidad en el desarrollo de su actividad. Ejemplo de ello son las iniciativas ciudadanas emergidas de movimientos como el 15-M o, la más reciente, la petición formal presentada ante la Comisión Europea para que las empresas que operan en la Unión Europea sean legalmente responsables de cualquier impacto que causan a las personas y al medio ambiente independientemente de su área de actuación. El llamado "marketing responsable" o las acciones llevadas a cabo por las ONG ya no son suficientes para responder a las preocupaciones de una ciudadanía cada vez más concienciada de la necesidad de un cambio de modelo social.

Es en este contexto en el que las compañías deben olvidar la obsoleta concepción de que su función en la sociedad es proveerla de bienes y servicios y generando riqueza a través de la remuneración del trabajo. Su responsabilidad con la sociedad va mucho más allá: la implementación de una política de RSC ya no sólo supone una oportunidad social sino también económica.

La RSC como ventaja competitiva
La adopción de una gestión empresarial socialmente responsable no sólo es deseable y necesaria para contrarrestar los efectos negativos desencadenados en las comunidades en las que opera la compañía, sino que también supone una ventaja respecto a su competencia al integrar valores sociales en su estrategia, muy especialmente en un mercado internacionalizado y con una oferta cada vez más homogénea.

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